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En México, dibujos para traducir palabras

Publicado en 2021, el libro Intraducibles ilustra una serie de palabras de lenguas autóctonas que no encuentran equivalente en español.
Illustration by Cynthia D Hernández Palomino

Daliri Oropeza
Periodista en México

En enero de 2022, los trabajadores de un hotel de Tulum, una localidad turística situada en la península mexicana de Yucatán, se manifestaron en las calles de la ciudad. ¿Sus reivindicaciones? Conseguir el reconocimiento de sus derechos sociales y denunciar la prohibición que sufrieron por hablar su idioma, el maya.

El episodio no tiene nada de anodino. Con sus 68 lenguas autóctonas, México contiene una de las diversidades lingüísticas más fuertes del mundo. Pero esta riqueza se va erosionando, en parte porque las lenguas autóctonas se van declinando en numerosas variantes que a veces no permiten a los interlocutores entenderse. Este retroceso se explica sobre todo por la preponderancia del español, que se impone en todos sus usos formales, literarios o educativos.

Con sus 68 lenguas autóctonas, México tiene una de las mayores diversidades lingüísticas del mundo

En este contexto se inscribe el trabajo realizado a través del libro Intraducibles por Irma Pineda, poeta zapoteca hablante de lengua didxazá, representante de los pueblos indígenas de Latinoamérica y el Caribe ante la ONU. Publicada en 2021, esta obra recoge e ilustra 68 palabras de 33 lenguas de pueblos autóctonos de México que no tienen traducción en español. A cada uno de estos términos va asociada una ilustración que aclara este “intraducible”.

Sondear la memoria colectiva

Intraducibles nació de una charla que tuve con Gabriela Lavalle directora del Instituto Mexicano de Cultura y Turismo de Houston. Salió la referencia de Lost in Translation, de Ella France Sanders, que compila palabras intraducibles de idiomas de todo el mundo, cuenta Irma Pineda. En los idiomas indígenas, también existen muchas palabras que tienen que ver con emociones, sensaciones, tradiciones y que es muy complicado encajar en una sola palabra en español”.

Así, el término ndúyuu, en lengua zapoteca hace referencia a una posición del cuerpo para descansar y en el libro está ilustrado por personas colocadas en posición fetal. Otros ejemplos son chuchumi que, en akateko, significa quedar mirando fijamente al vacío; ke ndse’, que en chatino es un ritual que se hace a la Tierra poniendo piedras en el río por la salud del recién nacido; o watsapu que, en tutunakú, designa una hoja particular donde se envuelve el tamal de frijol.

El libro, que pudo publicarse gracias al apoyo del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas de México, la Editorial Santillana, y la Oficina de la UNESCO en México, ha sido la ocasión de sondear la memoria colectiva de sus locutores, que fueron invitados a interrogar a su propia lengua para encontrar palabras que no tuvieran equivalente en español.

La idea es que esas palabras, exhumadas por los ancianos, encuentren un lugar en la vida cotidiana. "Que la gente vea su lengua, su palabra, proyectada en un libro, y no solo escrita, sino ilustrada, otorga sentido a la palabra en sí y también la reviste de belleza. Eso hace que la gente regrese a ella y pueda recuperar ese cariño y amor que tiene por su propia lengua”, señala Irma Pineda.

Palabras que vienen del corazón

Los jóvenes tienen un papel fundamental que desempeñar en la revalorización y el uso de estas lenguas. Y algunos de ellos lo han entendido perfectamente. Érika Hernández, por ejemplo, una joven nahua de Morelos, en el centro de México, pinta murales en su comunidad y explica que el nahuatl es una lengua que en sí misma comporta una visión del mundo y que no es excluyente, pues no hace diferencia de género entre las personas. “El sentir es distinto cuando uso determinadas palabras que me permiten designar a la naturaleza o a un sentimiento, explica. Es algo muy propio que sale del corazón y que podría perder el sentido si se traduce”.

Los jóvenes tienen un papel fundamental que desempeñar en la revalorización de las lenguas autóctonas  

Intraducibles logra volver tangible y reflejar la profundidad y los significados de algunas palabras, aportando un conocimiento mayor de la cultura de las poblaciones autóctonas, ya se trate de cocina o de prácticas rituales. Al leer estas palabras nos acercamos a comprender por qué comemos lo que comemos, por qué festejamos lo que festejamos, o por qué creemos en lo que creemos en México.

Muchas escuelas, sobre todo en poblados autóctonos, ya han encargado la obra. Pero a pesar del éxito, Irma Pineda lamenta no haber podido encontrar palabras en las 68 lenguas existentes. “Algunas lenguas han sufrido mucho”, explica la poetisa, que lamenta el desprecio del que todavía son objeto las lenguas indígenas, y el desconocimiento que les rodea: “Pero no podemos apreciar algo que no conocemos” concluye. 

Traducción, puente entre mundos
UNESCO
Abril - Junio 2022
UNESCO
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